Santa María de las flores negras (bajar texto de letelier)

villa francia <motinpopular@yahoo.es>

Adjuntamos texto Hernan Letelier.

santa-maria-de-las-flores-negras.pdf

Jose Raul Montero <jraulmonterob@gmail.com>

Santa María de las flores negras

Hernán Rivera Letelier supo titular de forma magistral la masacre ocurrida exactamente hace un siglo atrás en la ciudad de Iquique, al norte de Chile. Según los cálculos oficiales, fueron acribillados más de 3.500 obreros del salitre, junto con sus mujeres e hijos, en la Escuela Santa María de Iquique, por órdenes del ministro del Interior Rafael Sotomayor Gaete. Pero cuentas más realistas suben la cifra en 5.000 personas, puesto que muchos inmigrantes ilegales trabajaban allí, entre peruanos, bolivianos y argentinos. Lo único que pedían esos trabajadores era que sus sueldos fueran pagados en dinero y no en fichas, tal como era la costumbre en las oficinas salitreras. Las fichas eran canjeables por bienes como alimentos y vestuario, pero los precios eran puestos de manera arbitraria por los dueños de los comercios, los pulperos, que también eran los dueños de las salitreras. El abuso y explotación, como verán, era vergonzoso.

La brutalidad y el desprecio hacia la clase trabajadora que en esos tiempos yacía en las mentes de las autoridades aterra. El ministro Sotomayor en ningún momento dudó en aplicar esa fuerza bruta contra el prójimo. Pero el coraje de esos trabajadores inició en Chile el movimiento obrero y sindical, que obligó a mejorar las condiciones laborales mediante la promulgación de leyes. El sacrificio de ellos significó reconquistar la dignidad del trabajo. Aunque bajo la dictadura militar de Pinochet muchas de las leyes laborales fueron suprimidas o modificadas para hacerlas ambiguas e inaplicables, en la actualidad los gobiernos democráticos hacen todos los esfuerzos posibles para recuperar la protección laboral, tal como se aprecia en la Ley de Subcontratación, que tanta polémica ha causado, sobre todo después de su desconocimiento por parte de CODELCO.

El mejor homenaje que se puede hacer a los muertos en la Escuela de Santa María de Iquique es la coherencia de las autoridades al momento de referirse a la problemática laboral. No sirve de nada rendir tributo a los sacrificados si al mismo tiempo se aprueba explícita o implícitamente la explotación humana.

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