“El único camino posible es la experiencia antisistémica y rebelde”
———- Mensaje reenviado ———-
De: Periodico Mapuche <azkintuwe@yahoo.es>
Fecha: 18 de abril de 2008 21:02
WALLMAPU / Desde el 21 de febrero de 2007, Hector Llaitul Carillanca (39 años) se encuentra encarcelado bajo acusaciones que no duda en calificar como un “montaje judicial y político”. Llaitul, dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) se encuentra imputado de participar en el atentado incendiario que la noche del 25 de diciembre de 2006 redujo a escombros un campamento forestal en las cercanías de Chol Chol, IX región. El único testimonio en su contra es del comunero Roberto Painemil, quien ha denunciado que bajo tortura fue obligado a sindicar a Llaitul como el principal cabecilla del ataque. Ambos esperan por estos días la realización de un juicio oral donde arriesgan 10 años de cárcel.
Para el Ministerio Público, Llaitul es un peligroso activista, el “jefe militar” de la CAM, según lo sindicó hace un par de años el Ministerio del Interior. Para sus “hermanos” de organización, un destacado dirigente y -tras el alejamiento de José Huenchunao- su principal ideólogo. De origen williche, este asistente social -egresado de la Universidad de Concepción a mediados de los 90’- se ha encargado de nutrir de elementos políticos y filosóficos los planteamientos de la CAM. Ello desde la visión indianista, revolucionaria, antisistémica e internacionalista que reconoce admirar en el ‘Mallku’ Felipe Quispe, líder del Movimiento Indigena Pachakutik en Bolivia, y quien lo ha visitado en su lugar de reclusión.
El presente cuestionario fue entregado a Llaitul en la cárcel de Temuko. Tras meses de espera y atravesar muros, las palabras e ideas políticas de Llaitul llegan a las páginas de Azkintuwe
- El gobierno regularmente habla de la desarticulación de la CAM. ¿En qué estado se encuentra hoy su organización?
Al menos en dos ocasiones, en el último tiempo, se ha hablado de la desarticulación de la CAM, lo cual ha sido informado a través de la prensa de derecha y oficialista con gestos de satisfacción y regocijo de parte de las autoridades de gobierno y sectores empresariales. A nosotros nos parece que se trata de declaraciones muy poco serias, en tanto, no son efectivas, ni reflejan la verdad, más bien tienen un carácter triunfalista y mediático que busca mostrar a la opinión publica que se trata sólo de un “grupo de delincuentes” que no son representativos del Pueblo Mapuche. Por nuestra parte decimos que esto no es efectivo, como tampoco lo es cierto de que estemos aislados y sin inserción en las comunidades. El sólo hecho, de parte del Gobierno, de afirmar tan categóricamente nuestra desarticulación, sólo con la detención de algunos dirigentes, es desconocer en absoluto el significado y el carácter que tiene y que va teniendo la lucha de nuestro Pueblo.
Nosotros hablamos de la existencia de un conflicto estructural entre el Estado y los mapuches, por lo que no se podrá resolver con asistencialismo y proyectos. Esto da pie a la existencia de una organización como la CAM. Al mismo tiempo la represión de las experiencias más confrontacionales van generando mayores contradicciones y aprendizajes para nuestro Pueblo. Como CAM y al calor de la lucha hemos ido aprendiendo a sortear los nuevos y distintos desafíos que nos va deparando este proceso. Podemos afirmar que aun mantenemos intactos nuestros principios, los cuales no transamos y reafirmamos nuestra línea política estratégica. Esto se expresa a nivel orgánico en importantes crecimientos cualitativos, como por ejemplo, algunas adecuaciones en la estructura y funcionamiento que nos permiten enfrentar de mejor forma la persecución política, la formación integral de nuestros militantes y la construcción de relaciones internacionalistas con otros pueblos y organizaciones en lucha, lo que nos permiten asegurar que continuamos vigentes y en funcionamiento.
- Vuestra estrategia centra las comunidades rurales como base de su accionar y el territorio como principal reivindicación. ¿Qué rol asignan a los sectores mapuches urbanos, hoy mayoritarios?
La importancia estratégica que tiene para nosotros la lucha de las comunidades y desde las comunidades, a partir de las recuperaciones de tierras y la resistencia frente a las inversiones capitalistas, tiene que ver con que el territorio es la reivindicación central de la CAM. No es posible la reconstrucción de la Nación Mapuche sin una base territorial, es decir, sin la recuperación del territorio histórico, el Wallmapuche. No se trata sólo de una definición antojadiza, sino de una definición a partir de nuestra condición de mapuche y de nuestra participación en la lucha. Desde nuestra perspectiva, los sectores urbanos deberían sumarse a este proceso de reconstrucción a través de un retorno a las comunidades. Lo contrario, sobre todo en el caso de los estudiantes y futuros profesionales, sería optar por ellos mismos en forma individualista y transformarse en definitiva en simples “indígenas integrados” o “chilenos pequeño burgueses” al servicio del sistema winka. Junto con lo anterior, queremos señalar que la CAM tampoco ha centrado sus esfuerzos en los espacios urbanos pues creemos que estos no son los mejores espacios para escuela de militantes de la causa mapuche.
Nos interesa de sobre manera la formación de nuestros militantes, los cuales pretendemos que mantengan las características propias del hombre y la mujer de comunidad, la disciplina, la humildad, la constancia, la paciencia, el sacrificio, el trabajo, el temple de aquellos que se levantan antes de que salga el sol, de los que caminan y viven austeramente. Lamentablemente la ciudad y en ellas también las instituciones de educación entregan a los jóvenes disvalores como el relajo, el consumismo, el individualismo, el protagonismo, la arrogancia y la soberbia, entre otras características que han deformado y por ende debilitado a gran parte de la militancia de izquierda chilena. Nuestros militantes urbanos comprenden muy bien que sólo están de paso por la ciudad y el mundo winka, y que su rol primordial es al lado de su pueblo, en las comunidades. Sólo ocasionalmente deben cumplir tareas de presión y denuncia en el ámbito urbano, en relación a la represión contra las comunidades y la libertad de los presos políticos. Sin embargo, su quehacer fundamental se desarrolla en las comunidades. Un ejemplo actual y concreto lo encarnó nuestro peñi Matías Catrileo, quien en muy poco tiempo alcanzó la categoría de Weichafe (guerrero). Matías creyó en la estrategia de la CAM y la asumió con consecuencia, con entrega y disciplina >> CONTINUA
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